Cannabinoides 101
Todo lo que necesitas saber sobre los cannabinoides: qué son, cómo actúan y por qué importan, desde la química de la planta hasta el sistema endocannabinoide de tu propio cuerpo.

1. ¿Qué son los cannabinoides?
Los cannabinoides son una familia de compuestos químicos que interactúan con una red de receptores presente en todo el cuerpo humano y el sistema nervioso. Se conocen sobre todo por su presencia en la planta de cannabis, pero su historia va mucho más allá.
Solo en Cannabis sativa se han identificado más de 100 cannabinoides distintos. Cada uno tiene una estructura molecular ligeramente distinta, y es precisamente esa forma la que determina cómo interactúa con los receptores del cuerpo, qué efectos produce y con qué intensidad.
Existen tres tipos de cannabinoides, y conviene tenerlos claros desde el principio:
- Los fitocannabinoides los producen las plantas de forma natural. La Cannabis sativa es la fuente más conocida, aunque también aparecen en pequeñas cantidades en la pimienta negra, la equinácea o el cacao.
- Los endocannabinoides los produce el propio cuerpo humano, según los necesita. Son las moléculas de señalización propias de ese mismo sistema de receptores.
- Los cannabinoides sintéticos se crean en laboratorio, ya sea con fines farmacéuticos o, en sus versiones peligrosas, como droga recreativa.
Cuando la mayoría de la gente habla de cannabinoides, se refiere a los fitocannabinoides, y en concreto a los que proceden del cáñamo. Los dos más conocidos son el CBD (cannabidiol) y el THC (tetrahidrocannabinol), aunque a medida que avanza la investigación cada vez despiertan más interés científico y comercial otros cannabinoides minoritarios, como el CBG, el CBN, el CBC o el THCV.
2. ¿Cómo se forman los cannabinoides?
Entender cómo sintetiza la planta de cannabis sus cannabinoides ayuda a explicar por qué los distintos productos de cáñamo tienen aspecto, olor y comportamiento tan diferentes, y por qué una flor de cáñamo cruda, sin calentar, contiene compuestos distintos a los de un aceite de CBD.
El punto de partida: el CBGA
Todos los cannabinoides nacen a partir del ácido cannabigerólico (CBGA), al que a veces se llama el «cannabinoide madre». El CBGA se forma a partir de dos precursores más simples, el ácido olivetólico y el pirofosfato de geranilo, mediante una reacción química que tiene lugar en los tricomas de la planta, esas diminutas glándulas en forma de pelo que cubren flores y hojas.
A partir del CBGA, determinadas enzimas de la planta lo transforman en tres precursores ácidos principales:
- CBDA (ácido cannabidiólico), precursor del CBD
- THCA (ácido tetrahidrocannabinólico), precursor del THC
- CBCA (ácido cannabicroménico), precursor del CBC
El CBGA que estas enzimas no transforman puede convertirse directamente en CBG a través de la descarboxilación.
Descarboxilación: activar los cannabinoides
En su estado natural y crudo, los cannabinoides existen en forma de ácidos: el CBDA no es lo mismo que el CBD, y el THCA no es psicoactivo como sí lo es el THC. Esa transformación de la forma ácida a la forma activa ocurre mediante la descarboxilación, un proceso en el que se pierde un grupo carboxilo (COOH) y se libera CO₂.
Este proceso ocurre de forma natural cuando el material vegetal se ve sometido a:
- Calor (al fumar, vapear o cocinar)
- Exposición prolongada a la luz o al aire (un proceso más lento, que ocurre con el tiempo)
Por eso los aceites de CBD elaborados a partir de extracto de cáñamo suelen descarboxilarse durante el procesado, para garantizar que el CBD esté en su forma activa y aprovechable. Por la misma razón, la hoja cruda de cáñamo que se usa en zumos o cápsulas contiene CBDA en lugar de CBD, y algunos productos se formulan precisamente para conservar esas formas ácidas originales.
3. El sistema endocannabinoide
El sistema endocannabinoide (SEC) es uno de los sistemas reguladores más extendidos e importantes del cuerpo humano. Sin embargo, no se descubrió hasta principios de los años noventa, un hallazgo relativamente reciente en términos científicos, lo que explica que todavía se conozca peor que sistemas como el cardiovascular o el nervioso.
El SEC se compone de tres elementos principales:
- Los endocannabinoides, moléculas de señalización que produce el propio cuerpo
- Los receptores cannabinoides, proteínas en la superficie celular a las que se unen tanto los endocannabinoides como los fitocannabinoides
- Las enzimas, encargadas de sintetizar los endocannabinoides cuando hacen falta y de degradarlos una vez que han cumplido su función
Receptores CB1
Los receptores CB1 se concentran sobre todo en el cerebro y el sistema nervioso central, en particular en las áreas que gobiernan la memoria, la coordinación, el procesamiento del dolor y el apetito. Son, de hecho, uno de los tipos de receptor más abundantes de todo el cerebro. Cuando el THC se une a ellos, produce el característico efecto psicoactivo del cannabis. El CBD, en cambio, tiene muy poca afinidad por los receptores CB1, y por eso no genera ningún tipo de intoxicación.
Receptores CB2
Los receptores CB2 se distribuyen sobre todo por el sistema inmunitario y los tejidos periféricos, como el intestino, el bazo, el hígado o la piel. Desempeñan un papel clave en la regulación de la inflamación y de la respuesta inmunitaria, por lo que los compuestos capaces de actuar sobre ellos despiertan especial interés en la investigación de enfermedades inflamatorias.
Más allá de CB1 y CB2
La investigación ha revelado que los cannabinoides interactúan con muchos más receptores además de estos dos clásicos:
- TRPV1 (receptor vaniloide de potencial transitorio 1) interviene en la señalización del dolor y en la regulación de la temperatura corporal. Se sabe que el CBD actúa como agonista de este receptor.
- 5-HT1A (receptor de serotonina) es relevante para la regulación del estado de ánimo y la ansiedad. Se ha demostrado que el CBD activa este receptor, lo que podría explicar en parte sus efectos ansiolíticos.
- GPR55, al que a veces se llama el «tercer receptor cannabinoide», interviene en la densidad ósea, la presión arterial y el dolor.
- PPARγ es un receptor nuclear implicado en el metabolismo, la inflamación y la proliferación celular.
¿Qué hace realmente el SEC?
Al SEC se le suele describir como un regulador maestro, un sistema que ayuda a mantener el equilibrio del organismo (homeostasis). Su papel está documentado en ámbitos como:
- Dolor e inflamación
- Estado de ánimo y respuesta emocional
- Memoria y aprendizaje
- Apetito y metabolismo
- Ciclos de sueño
- Función inmunitaria
- Respuesta al estrés
- Neuroprotección
Hay un matiz importante: a diferencia de la mayoría de los sistemas de neurotransmisores, el SEC funciona al revés. Cuando una neurona postsináptica se activa en exceso, envía endocannabinoides hacia atrás, hasta la neurona presináptica, para frenar la señal. Esta señalización retrógrada es lo que convierte a los cannabinoides en una especie de sistema de freno biológico, único en su funcionamiento.
4. Fitocannabinoides: los protagonistas
Repasamos a continuación los cannabinoides más relevantes que se encuentran en el cáñamo y en el cannabis en general.
CBD (Cannabidiol)
El CBD es el cannabinoide predominante en el cáñamo legal y el compuesto no psicoactivo más estudiado de la planta. No se une con fuerza a los receptores CB1 ni CB2 en el sentido clásico; en cambio, modula el SEC de forma indirecta: inhibe la enzima FAAH (que degrada la anandamida, un endocannabinoide), activa los receptores TRPV1 y 5-HT1A, y actúa como modulador alostérico negativo del CB1, lo que significa que puede llegar a reducir los efectos del THC cuando ambos están presentes.
El CBD es, con diferencia, el cannabinoide más investigado. La evidencia clínica más sólida se encuentra en la epilepsia: Epidiolex, un medicamento de CBD purificado, cuenta con aprobación de la FDA para dos formas raras de epilepsia infantil, el síndrome de Dravet y el síndrome de Lennox-Gastaut. Más allá de esto, existe un volumen considerable de investigación preclínica y en humanos que estudia el CBD en relación con la ansiedad, el sueño, la inflamación, el dolor y la neuroprotección.
Situación legal: en la UE, los productos de CBD elaborados a partir de variedades de cáñamo autorizadas pueden venderse legalmente como complementos alimenticios, siempre que cumplan la normativa de nuevos alimentos y no superen el límite de THC establecido por cada país, normalmente entre el 0,2% y el 0,3%.
THC (Delta-9-Tetrahidrocannabinol)
El THC es el principal cannabinoide psicoactivo del cannabis. Se une de forma directa e intensa a los receptores CB1 del cerebro, lo que produce el efecto de colocón asociado a la marihuana. En la planta de cáñamo, sin embargo, el THC está presente solo en cantidades traza: el límite legal en la UE es del 0,3% en flor seca, y los productos terminados suelen tener que quedarse por debajo del 0,2%, aunque esto varía según el país.
Pese a su fama, el THC también es objeto de investigación médica seria y es el principio activo de medicamentos aprobados: el dronabinol, para las náuseas, y Sativex, una terapia combinada con una proporción de THC y CBD de 1:1, indicada para la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple.
Situación legal: en la mayoría de los países es una sustancia controlada por encima de los límites establecidos. En los productos legales de cáñamo solo está presente en cantidades traza.
CBG (Cannabigerol)
Como producto directo de la descarboxilación del CBGA, el «cannabinoide madre», al CBG se le conoce también como molécula precursora. En una planta de cannabis ya madura, la mayor parte del CBGA se ha transformado en otros cannabinoides, así que el CBG suele estar presente en cantidades pequeñas, salvo que la planta se haya seleccionado específicamente para conservarlo. Hoy existen variedades de cáñamo desarrolladas para tener un alto contenido en CBG, lo que ha impulsado una nueva generación de productos como las gotas de CBG o el aislado de CBG.
El CBG interactúa tanto con los receptores CB1 como con los CB2, y además inhibe la recaptación del GABA, un neurotransmisor con efecto calmante. La investigación preclínica ha explorado su posible actividad antibacteriana, antiinflamatoria y neuroprotectora, aunque los datos clínicos en humanos todavía son limitados, si bien van en aumento.
Situación legal: en la mayoría de los países no está clasificado como sustancia controlada, y en la UE es legal en productos derivados del cáñamo.
CBN (Cannabinol)
El CBN se forma cuando el THC se oxida con el paso del tiempo: en esencia, es THC «envejecido». La flor de cáñamo expuesta al calor, la luz o el aire va acumulando CBN de forma gradual. Pese a este origen, su capacidad psicoactiva es muy débil, y en las concentraciones habituales de los productos de cáñamo se considera no intoxicante.
El interés por el CBN se centra sobre todo en el sueño, a raíz de estudios preliminares y experiencias anecdóticas, aunque la evidencia clínica en humanos sigue siendo escasa: buena parte de la idea popular de que «el CBN es el cannabinoide del sueño» se apoya en estudios pequeños o preclínicos. También muestra cierto potencial como agente antibacteriano.
Situación legal: por lo general es legal en productos derivados del cáñamo, y rara vez se regula de forma independiente del THC.
CBC (Cannabicromeno)
El CBC es, por lo general, el tercer cannabinoide más abundante en la mayoría de las variedades de cannabis, por detrás del THC y el CBD, aunque suele aparecer en cantidades reducidas. Apenas se une a los receptores CB1 o CB2; en su lugar, interactúa con otros receptores como el TRPV1 y el TRPA1, ambos implicados en la señalización del dolor.
En estudios preclínicos se han investigado sus posibles propiedades antiinflamatorias, antidepresivas y neuroprotectoras, y despierta especial interés cuando se combina con otros cannabinoides, en lo que se conoce como efecto séquito. Al igual que el CBG, todavía está poco estudiado en humanos.
Situación legal: no está regulado como sustancia controlada y es legal en productos derivados del cáñamo.
THCV (Tetrahidrocannabivarina)
El THCV comparte estructura molecular con el THC, pero tiene una cadena lateral más corta, lo que cambia su forma de interactuar con los receptores CB1. A dosis bajas puede actuar como antagonista del CB1 (bloqueando sus efectos), mientras que a dosis más altas se comporta más bien como un agonista débil. Esto ha despertado interés por su posible utilidad en la regulación del apetito, el control del azúcar en sangre y el manejo del peso.
La mayoría de las variedades de cáñamo apenas contienen THCV en cantidades significativas; suele encontrarse en proporciones relevantes solo en ciertas variedades africanas de cannabis, lo que lo convierte en uno de los cannabinoides más difíciles de obtener en cantidad.
Situación legal: ambigua en algunos países. Por su parecido estructural con el THC, está sometido a un mayor escrutinio regulatorio en varios de ellos.
CBDA y THCA: las formas ácidas crudas
Estos precursores ácidos (la «A» indica precisamente eso, ácido) despiertan cada vez más interés por sí mismos, y no solo como pasos intermedios. El CBDA ha mostrado propiedades antináuseas y ansiolíticas en modelos preclínicos, con una potencia que en algunos receptores concretos podría llegar a superar a la del propio CBD. El THCA, pese a no ser psicoactivo en su forma cruda, ha mostrado propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras en investigaciones preliminares.
Los productos pensados para conservar estos ácidos cannabinoides en crudo deben evitar el calor y suelen almacenarse de forma distinta a los aceites de CBD convencionales. Nuestras flores de cáñamo conservan el espectro completo de ácidos cannabinoides en su forma natural, sin procesar.
5. Endocannabinoides: la versión que produce tu cuerpo
Parte de lo fascinante de los fitocannabinoides es lo bien que funcionan en el cuerpo humano, y la razón es sencilla: nuestro organismo ya cuenta con un sistema construido en torno a moléculas equivalentes que producimos nosotros mismos.
Los dos endocannabinoides principales son:
Anandamida (AEA)
Su nombre viene del sánscrito ananda, que significa «dichoso», y fue el primer endocannabinoide que se descubrió, en 1992, de la mano del equipo de Raphael Mechoulam. Se une a los receptores CB1 y participa en la regulación del ánimo, la memoria y la percepción del dolor, además de estar detrás de los cambios neurológicos asociados a la conocida «euforia del corredor», que hoy se atribuye más a la anandamida que a las endorfinas.
El cuerpo la produce según la necesita, y la enzima FAAH la degrada con rapidez. Como el CBD inhibe la FAAH, prolonga el tiempo que la anandamida permanece activa en el organismo, y este es uno de los mecanismos principales por los que el CBD podría influir de forma indirecta en el ánimo y en la percepción del dolor.
2-Araquidonoilglicerol (2-AG)
El 2-AG está presente en el cerebro en concentraciones mucho más altas que la anandamida, y es el principal ligando endógeno tanto de los receptores CB1 como de los CB2. Desempeña un papel central en la neuroprotección, la regulación del apetito y la función inmunitaria, y lo degrada la enzima MAGL (monoacilglicerol lipasa).
Déficit clínico de endocannabinoides (DCE)
Algunos investigadores, entre ellos el doctor Ethan Russo, han propuesto la teoría del déficit clínico de endocannabinoides: la hipótesis de que algunas personas tienen un SEC crónicamente poco activo, lo que podría contribuir a afecciones como la migraña, la fibromialgia o el síndrome del intestino irritable. Se trata todavía de una hipótesis, no de un diagnóstico clínico establecido, pero ofrece un marco teórico que podría explicar por qué los cannabinoides de origen vegetal alivian los síntomas de algunas personas con estas afecciones.
6. Cannabinoides sintéticos
No todos los cannabinoides proceden de las plantas o de nuestro propio cuerpo. Conviene distinguir bien entre dos categorías de cannabinoides sintéticos muy diferentes entre sí.
Sintéticos farmacéuticos
Existen cannabinoides farmacéuticos legítimos desarrollados para tratar afecciones médicas concretas, como el dronabinol (THC sintético, usado para las náuseas provocadas por la quimioterapia y la pérdida de apetito asociada al VIH), la nabilona (un análogo del THC para las náuseas) o el nabiximol (Sativex, un extracto botánico estandarizado como medicamento). Son fármacos con receta, sujetos a una regulación estricta y de uso bajo supervisión médica.
Cannabinoides sintéticos peligrosos
Se venden a menudo como «incienso herbal» o «drogas legales» bajo nombres comerciales como Spice, K2 o Mamba, y no tienen nada que ver con los cannabinoides anteriores: son compuestos completamente distintos, diseñados para imitar el THC pero con una unión a los receptores mucho más intensa e impredecible. Se han asociado a reacciones adversas graves, episodios psicóticos, problemas cardíacos e incluso muertes. No guardan ninguna relación con los cannabinoides derivados del cáñamo y nunca deben confundirse con ellos.
7. El efecto séquito
Uno de los conceptos más comentados (y también más debatidos) en la ciencia de los cannabinoides es el llamado efecto séquito: la hipótesis de que los cannabinoides, los terpenos y otros compuestos de la planta funcionan mejor juntos que cualquiera de ellos por separado.
Quienes más desarrollaron el concepto fueron los doctores Raphael Mechoulam y Ethan Russo. En un influyente artículo de 2011 publicado en el British Journal of Pharmacology, Russo defendió que la diversidad fitoquímica del cannabis dota a los extractos de planta completa de un rango de acción terapéutica más amplio que el del CBD o el THC puros por separado. Según esta teoría, terpenos como el mirceno, el limoneno o el betacariofileno modulan y potencian el efecto de los cannabinoides; de hecho, el propio betacariofileno actúa como agonista del receptor CB2.
Lo que dice realmente la evidencia
Conviene ser equilibrado con este tema. El efecto séquito es biológicamente plausible y cuenta con el respaldo de numerosos estudios preclínicos, en animales y en células. Sin embargo, la evidencia clínica sólida en humanos que compare directamente extractos de espectro completo con aislados sigue siendo limitada. Varios ensayos sobre epilepsia han utilizado extractos de planta completa, y cada vez más investigadores respaldan el principio de la sinergia botánica, pero afirmar que el espectro completo es siempre superior al aislado, para cualquier persona y cualquier uso, es una simplificación excesiva.
Lo que la teoría del efecto séquito sí sugiere, y en lo que existe un consenso científico razonable, es que la complejidad química del cáñamo es más que la suma de sus partes, y que prescindir de los cannabinoides minoritarios y los terpenos en favor del CBD puro puede eliminar componentes potencialmente útiles.
8. Cannabinoides y el cuerpo: ¿qué dice la investigación?
A continuación, un resumen honesto de lo que respalda la ciencia hasta ahora, organizado según el nivel de evidencia.
Evidencia clínica sólida
La epilepsia es el ámbito con la evidencia más sólida. Epidiolex (CBD purificado) cuenta con la aprobación tanto de la FDA estadounidense como de la EMA europea para el síndrome de Dravet y el síndrome de Lennox-Gastaut. En los ensayos clínicos redujo de forma significativa la frecuencia de las crisis frente a placebo. Se trata de un hito: un cannabinoide autorizado como medicamento con receta a partir de ensayos de fase III.
Evidencia moderada y en aumento
La ansiedad es una de las aplicaciones no relacionadas con la epilepsia más estudiadas. Varios ensayos controlados en humanos han demostrado que el CBD puede reducir la ansiedad en contextos de fobia social, en tareas de hablar en público y en modelos de ansiedad generalizada. Un estudio de 2019 muy citado (Shannon et al.), publicado en The Permanente Journal, encontró que el 79% de los pacientes reportó una disminución en sus niveles de ansiedad durante el primer mes de suplementación con CBD. Los propios autores señalan que se trata de resultados prometedores pero preliminares, y que todavía hacen falta ensayos aleatorizados y controlados.
El sueño está estrechamente relacionado con la ansiedad, y varios estudios han encontrado mejoras en su calidad con el uso de CBD, sobre todo en pacientes cuyos problemas de sueño eran secundarios a la ansiedad. La evidencia sobre el CBD como tratamiento principal del sueño en personas sanas, en cambio, está mucho menos consolidada.
El dolor y la inflamación están entre los motivos que más se citan para usar CBD, y la evidencia preclínica es abundante. La evidencia clínica en humanos va en aumento, aunque los resultados son más dispares: varios estudios han encontrado una reducción significativa del dolor en pacientes con dolor crónico, y el producto combinado Sativex (CBD y THC) ha demostrado eficacia en ensayos clínicos para el dolor neuropático y la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple.
Investigación preliminar y preclínica
Neuroprotección: el CBD ha mostrado propiedades neuroprotectoras en modelos celulares y animales relacionados con el alzhéimer, el párkinson y las lesiones cerebrales traumáticas. Los ensayos en humanos están todavía en una fase muy inicial.
Afecciones de la piel: los cannabinoides de uso tópico han mostrado efectos antiinflamatorios en investigaciones sobre acné y psoriasis, y ya hay varios ensayos clínicos en curso centrados en dermatología.
Adicción y consumo de sustancias: la evidencia preliminar sugiere que el CBD podría reducir el deseo compulsivo asociado a estímulos en personas con trastorno por consumo de opioides. Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 2019, realizado por Hurd et al. y publicado en The American Journal of Psychiatry, encontró que el CBD reducía de forma significativa tanto ese deseo compulsivo como la ansiedad en personas abstinentes con trastorno por consumo de heroína. Los investigadores también observaron una reducción en marcadores fisiológicos de estrés, como la frecuencia cardíaca y los niveles de cortisol.
Aviso importante: según la legislación de la UE (y la de la mayoría de los países), los productos con cannabinoides que se venden como complementos alimenticios no pueden hacer afirmaciones médicas específicas. Nada de lo que aparece en esta página debe interpretarse como consejo médico ni como una afirmación de que los cannabinoides diagnostican, tratan o curan ninguna enfermedad. Si tienes alguna afección médica, consulta siempre con un profesional sanitario cualificado.
9. Tipos de extractos de cannabinoides
Esta es una de las distinciones más importantes, en la práctica, a la hora de comprar productos con cannabinoides.
| Espectro completo | Espectro amplio | Aislado | |
|---|---|---|---|
| CBD | Sí | Sí | Sí |
| Otros cannabinoides | Sí (CBG, CBN, CBC, etc.) | Sí (sin THC) | No |
| Terpenos | Sí | Sí (por lo general) | No |
| THC | Cantidades traza (hasta un 0,2%) | No detectable | Ninguno |
| Efecto séquito | Potencial completo | Parcial | Ninguno |
| Riesgo en test de drogas | Bajo, pero posible | Muy bajo | Mínimo |
| Recomendado para | Aprovechar al máximo la planta completa | Personas sensibles al THC | Dosificación precisa, sensibilidades concretas |
Espectro completo: estos extractos conservan todo el perfil de cannabinoides y terpenos presente en la planta original. Contienen cantidades traza de THC, normalmente por debajo del 0,2% en los productos legales de la UE. Para la mayoría de las personas, ese nivel de THC no supone ningún riesgo psicoactivo ni un riesgo relevante en un test de drogas, aunque esto no se puede garantizar para todo el mundo, especialmente a dosis muy altas.
Espectro amplio: estos extractos pasan por un procesado adicional para eliminar el THC sin perder el resto de cannabinoides y terpenos. Son el término medio más pragmático: conservan buena parte de los posibles beneficios del efecto séquito y, a la vez, resuelven la preocupación por la exposición al THC.
Aislado: es la forma más pura de un cannabinoide, sin ningún otro compuesto de la planta. Suele ser insípido e inodoro, lo que facilita incorporarlo a otros productos.
10. Situación legal por cannabinoide
La legislación sobre el cannabis sigue siendo una de las áreas más fragmentadas del derecho del consumidor a nivel mundial. Aquí tienes un resumen práctico, aunque conviene comprobar siempre la normativa local, ya que cambia con frecuencia.
Unión Europea
La UE funciona con un doble marco normativo. El cultivo de cáñamo industrial es legal en los países miembros siempre que se usen variedades autorizadas con menos del 0,3% de THC en la planta. El CBD que se obtiene de ellas se regula como nuevo alimento, una categoría que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) estableció en 2019. Esto implica que los complementos alimenticios y otros productos alimentarios con CBD necesitan autorización como nuevo alimento antes de comercializarse en categorías de producto nuevas, un proceso que sigue en curso para muchas marcas.
El THC sigue siendo una sustancia controlada, en virtud de la Convención Única de la ONU, en todos los estados miembros de la UE. El umbral que se aplica en los productos terminados varía de un país a otro: el 0,2% es habitual, aunque algunos países exigen un 0,0% en productos alimentarios.
El CBG, el CBN y el CBC, por lo general, no están regulados de forma independiente en la mayoría de los países de la UE, y son legales en productos derivados del cáñamo siempre que el THC se mantenga dentro del límite permitido.
El delta-8 THC y el HHC (hexahidrocannabinol), junto con otros cannabinoides semisintéticos de nueva generación, se mueven en una zona gris legal. Varios países de la UE ya los han prohibido de forma explícita, así que conviene tratarlos con mucha cautela y comprobar la normativa local vigente.
Reino Unido
Tras el Brexit, el Reino Unido aplica un marco similar, en el que la Food Standards Agency (FSA) regula los productos de CBD como nuevos alimentos. Para poder venderse legalmente, deben figurar en la lista de nuevos alimentos validados por la FSA. El THC se clasifica como sustancia controlada de clase B, y el límite en los productos terminados con CBD es de 1 mg por envase.
Estados Unidos
La Farm Bill de 2018 legalizó el cáñamo y el CBD derivado de él a nivel federal, siempre que la planta contenga menos del 0,3% de THC. Sin embargo, la FDA todavía no ha establecido una vía regulatoria clara para el CBD en alimentos y complementos dietéticos. El THC (delta-9) sigue clasificado como sustancia controlada a nivel federal, aunque muchos estados lo han legalizado con fines médicos o recreativos. El delta-8 THC, por su parte, ocupa un terreno legal disputado: se obtiene a partir del CBD del cáñamo, pero ya está prohibido en más de una docena de estados.